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El Patrimonio Arqueológico crea riqueza y vertebra el territorio

02 pa 001Nuestro Patrimonio Arqueológico es el principal testigo de la contribución histórica de los jiennenses a la cultura española y, en definitiva, a la civilización universal. La protección y el enriquecimiento de los bienes que lo integran constituyen obligaciones fundamentales que vinculan a todos. Todas las medidas de protección y fomento del Patrimonio conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos puedan contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo.

Patrimonio Arqueológico es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de este territorio a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos. Porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando. El Patrimonio Arqueológico no va destinado a una clase elitista y erudita, sino que es de todos y la mejor conservación que podemos hacer de él es usarlo. Es un bien no perecedero que redistribuye riqueza y es una alternativa de desarrollo económico al sector agrícola y al sector industrial, pero sin entrar en confrontación con ambos sectores. El Patrimonio sirve para conocernos y para dar a conocer mejor nuestras señas de identidad.

El rico y variado Patrimonio de la provincia pone de manifiesto que Jaén ha sido piedra angular en el desarrollo histórico de las culturas. Así respecto a las pinturas rupestres, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía consiguió incluir en la lista de Patrimonio Mundial una serie de yacimientos rupestres de arte  prehistórico de las sierras de Jaén, Granada y Almería, lo que significa, por un lado el reconocimiento de la UNESCO de los grandes valores de estas manifestaciones artísticas del pasado, como expresiones de la creatividad humana de las últimas sociedades de cazadores-recolectores, al mismo tiempo que verdaderos documentos sobre sus formas de vida y creencias. 

Estas manifestaciones culturales, únicas, corresponden a una sociedad prehistórica que habitó las principales sierras y paisajes montañosos del Arco Mediterráneo Peninsular. En todo el Arco Mediterráneo, hasta ahora, se han localizado alrededor de ochocientas cuevas o abrigos, sobre las que se despliegan más de siete mil figuras. En las pareces de estos abrigos, que poseen el valor de ser auténticos museos en la naturaleza, que reflejan la historia de nuestros antepasados, cobran vida estas primeras pinturas narrativas de la Prehistoria de la Humanidad, fechadas entre los años 8.000 al 3.000 a.n.e.

La iniciativa que fue pionera en España fue promovida por seis Comunidades Autónomas del Arco Mediterráneo Español, entre ellas Andalucía consiguió que la Asamblea General de la UNESCO celebrada en Kioto el 2 de diciembre de 1998, declaró Patrimonio de la Humanidad a cuarenta y dos yacimientos de arte rupestre de la provincia de Jaén, situadas en Sierra Morena, Sierra de Quesada, Sierra de Segura, etc.

De la Edad del Cobre conservamos MARROQUIES BAJOS (Jaén), que es un asentamiento de tamaño superior al yacimiento de los Millares (Almería).

Por estar Jaén en la puerta de acceso a la montaña y ser vigía del control hacia el Bajo Guadalquivir, al mismo tiempo que une la abundancia de agua, la fertilidad de la tierra y una formación geológica de margas muy fácil de trabajar, la hacían muy atrayente para las poblaciones agrarias con habitats  subterráneos o semisubterráneos. Al mismo tiempo confluyen en él el dominio de la montaña y de la campiña y es zona de contacto entre ecosistemas, por lo que hay un incremento de caza, recolección y pastoreo. El gran valor económico y estratégico posibilitó la existencia de un asentamiento definitivo desde el III milenio a.n.e. y que bajo formas diversas se ha mantenido hasta la actualidad.

El primer asentamiento permanente está rodeado por un foso de poca profundidad y de dos o tres metros de ancho que bordea a una empalizada con bastiones y que data de 2861-2625 a.n.e. Dentro hay construcciones subterráneas y semisubterráneas que ocupan  tres mil metros cuadrados. Al primitivo poblado se le agrega población en dos etapas, una casi inmediata (2854-2582 a.n.e.), en esta fecha ya está construido un nuevo foso, también con empalizada y bastiones, que abarca una superficie de once mil metros cuadrados y que presenta construcciones de surco de cimentación perimetral y hogares de anillo de barro. Hay una tercera agregación poblacional que supone una gigantesca remodelación que da lugar a la construcción de la macroaldea de Marroquíes Bajos. 

Parece que entre 2464 y 2313 a.n.e. se construyó una imponente fortificación de adobe y piedra y que tenía 3 m. de altura, unos 2 m. de ancho y 2  Km. de perímetro, con bastiones de zócalo de piedra, a la que bordea un foso. En su interior se trazan y construyen dos fosos concéntricos, de anchura variable. Entre estos dos fosos se ubican centenares de construcciones subterráneas, semisubterráneas y exentas, que son las más abundantes y que presentan un surco de cimentación perimetral y hoyos de postes, los cuales sostendrían  la cubierta. Por fuera de la muralla existía un foso que tiene puertas fortificadas con bastiones de piedra y adobe que se extiende por el  N. y O. del asentamiento. Es muy significativo, en Marroquíes Bajos, las grandes ampliaciones que se realizan para organizar un sistema de control y abastecimiento de agua, así como, para fortificar el poblado y los campos de los que dependía, con kilómetros de murallas bastionadas de piedra y adobe.

Fue a partir de 1995 cuando se descubre que la zona de Marroquíes Bajos ya había sido densamente poblada durante la Prehistoria y en época medieval islámica, siendo además evidentes las huellas pertenecientes a la época romana y musulmana. Actualmente estamos descubriendo que entre el s. XX y XXI la ciudad está volviendo al emplazamiento que tuvo hace 4500 años.

Las extraordinarias medidas de protección de la zona arqueológica están tratando de defender valores históricos también excepcionales. La más antigua ocupación  de la zona arqueológica de Marroquíes Bajos se ha detectado hace más de 5000 años, en época neolítica. Después, durante la Edad del Cobre, hace 4500 años se construye un poblado ordenado por una red de canales que configura un sistema de regulación hidráulica de la vertiente del Cerro de Santa Catalina.

Parece que durante la Edad del Bronce hay un aparente vacío de ocupación hasta alcanzar la última etapa de época ibérica, cuando se advierte la instalación de pequeñas casas aisladas vinculadas a la explotación de huertas. Estos usos del campo relacionados con la agricultura de regadío continuaron durante la primera Edad Imperial Romana y adquieren una especial intensidad en época hispano-musulmana, cuando de nuevo se observa una importante concentración de población en este lugar. 

Los primeros descubrimientos dieron lugar a que a esta zona de Marroquíes Bajos se le aplicara una figura de protección de zona arqueológica contemplada en la Ley 1/1191 del Patrimonio Histórico de Andalucía, que se conoce como inscripción específica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía.

De la Edad del Bronce tenemos el asentamiento minero-metalúrgico de PEÑALOSA (Baños de la Encina), situado en la periferia de la Cultura Argárica.

En la Edad del Hierro nuestra provincia ha sido lugar de encuentro y referente de la mitología griega de los pueblos mediterráneos (griegos y fenicios). Lugar Principal de Iberia y encrucijada de pueblos, los cuales han sido capaces de producir un patrimonio ibero considerable y que se puede clasificar en:

  1. Arte mueble, son los conjuntos escultóricos monumentales de Cerrillo Blanco (Obulco) y El Pajarillo (Huelma).
  2. Arte inmueble, dentro del cual se pueden clasificar distintos tipos:

1. Los Oppida, son ciudades fortificadas. Unicamente el oppidum de PLAZA DE ARMAS DE PUENTE TABLAS, a unos 5 Km. de Jaén, ha sido excavado de forma sistemática lo que ha posibilitado que emerjan unas estructuras visibles y visitables. Puente Tablas es uno de los sitios arqueológicos de la Alta Andalucía mejor conocidos en la literatura científica europea. Es un clásico oppidum íbero, del tipo citado por las fuentes históricas escritas griegas y romanas al referirse a los pueblos fortificados de época ibera. La historia de este oppidum se inició a fines del s.IX a.n.e. En principio el espacio  era superior a las  cinco hectáreas y media que posteriormente tuvo el oppidum, ya que las cabañas se extendían por debajo de la magnífica fortificación del s. VII a.n.e.

En 1971 comenzaron las intervenciones arqueológicas bajo la dirección del Dr. Juan Maluquer, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Barcelona. En 1982 empiezan las intervenciones de Colegio Universitario de Jaén con los profesores Arturo Ruíz y Manuel Molinos. El lugar ha sido objeto de una dilatada actuación de las administraciones públicas que han invertido en Puente Tablas importantes recursos tanto en el campo de la investigación como en el de la protección y restauración de los restos arqueológicos. Desde hace años se intensifica la actividad de la Junta de Andalucía para proteger legalmente esta zona arqueológica, aunque esta Administración no ha sido tan diligente a la hora de invertir y poner en valor definitivamente este oppidum que es “parada esencial” en el proyecto VIAJE AL TIEMPO DE LOS IBEROS, diseñado por el Centro Andaluz de Arqueología Ibera y Diputación de Jaén.

Hay otros oppida que han sido excavados parcialmente como: Albalate y Alcores en Porcuna, Castellanes de Ceal en Hinojares, Gil de Olid en Puente del Obispo (Baeza)  y Atalayuelas en Fuerte del Rey.

2. Santuarios. Los profesores del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Ruíz y Manuel Molinos, reconocen tres tipos, por el momento.

* Santuarios rupestres, como el Collado de los Jardines en Despeñaperros y el de la Cueva de la Lobera en los Altos del Sotillo en Castellar. Son santuarios importantes a partir de la segunda mitad del s.IV a.n.e. y que concentraron los grandes conjuntos de exvotos de bronce, distribuidos por grandes museos internaciones: Arqueológico Nacional, Arqueológico de Cataluña, el Instituto Valencia de Don Juan, el Louvre…

* Santuario territorial organizado en torno a una torre, como el de El Pajarillo de Huelma, que se inició y terminó en la primera mitad del s.IV a.n.e.

* Santuario periurbano, como las atalayuelas, de época tardía.

3. Necrópolis. Son los espacios funerarios de los oppida. Atendiendo a su estructura se pueden considerar cuatro tipos de enterramientos:

* El túmulo colectivo, es un enterramiento arcaico que se documenta en los albores de la cultura ibérica, en el s.VII a.n.e., siendo el más conocido el de Cerrillo Blanco en Porcuna.

* El Hipogeo bajo túmulo con un enterramiento doble excavado en la roca que se ha encontrado hace pocos años en Peal de Becerro. Es de principios del s.V a.n.e.

* La Cámara, ejemplo importantísimo es la Cámara Sepulcral de Toya (Peal de Becerro). Es del s.IV a.n.e., con una nave central y dos laterales. Es una excelente construcción de mampuesto. En Castellanes de Ceal (Hinojares) hay una cámara de una sola nave, que en la actualidad está tapada.

* Alternativas a la Cámara son las Plataformas de  piedra que seguramente levantaría una escultura sobre pedestal es el enterramiento ibero tradicional de Cástulo (Linares) (El profesor Cuadrado los denomina “empedrados tubulares”)

4. Las fortificaciones son de dos tipos:

* Las más antiguas, como la espléndida muralla del oppidum de Puente Tablas del s. VII y V. a.n.e. Del s. VI a.n.e. y en mampuesto pequeño está la torre de La Coronilla, en Cazalilla. También se distinguen las fortificaciones de Giribaile en Vilches o Atalayuelas en Fuerte del Rey.     

* Otras fortificaciones más tardías, con grandes piedras, casi ciclópeas, como en Cerro Miguelico (Torredelcampo) y la muralla de Ibros.

5. Lugares Históricos. Un equipo de arqueólogos del Centro Andaluz de Arqueología Ibera, formado por Juan Pedro Bellon, Francisco Gómez Cabeza, el Profesor Manuel Molinos, dirigidos por el profesor Arturo Ruíz, durante años han estado prospectando amplias zonas de la provincia, buscando los escenarios naturales de los conflictos que se desarrollaron entre el 209 y el 206 a.n.e. y que se conocen con el nombre de Batalla de Baécula, durante la segunda Guerra Púnica. Siguiendo la lectura de las fuentes históricas y la prospección correspondiente de los espacios, les han permitido situar los escenarios de la batalla en Santo Tomé. El campo de batalla se ha identificado en el Cerro de las Albahacas y el oppidum en los Turrunuelos. 

02 pa 002Toro de Porcuna (Jaén)La riqueza del legado ibérico giennense abarca desde arquitectura militar, religiosa y civil hasta escultura y orfebrería que ha dado lugar a que el Museo de Jaén sea, no sólo, uno de los más importantes de España, sino, también el más importante del mundo.

Jaén fue, también, territorio principal de la Bética romana, con ciudades importantes como Cástulo, Iliturgi, Isturgi, Auringis, Tugia, Tucci, (que proporcionó el maravilloso  sarcófago paleo-  cristiano del museo de Jaén), Mentesa Bastia.  La Villa de Bruñel (Quesada) con sus maravillosos mosaicos o los espléndidos mosaicos romanos de Marroquíes Altos (Jaén).

El relleno y anulación de albercas y canales ibéricos es seguida de la construcción de grandes cisternas con técnicas netamente romanas. La diferencia con las anteriores estructuras ibéricas estriba en que se construye en puntos elevados para llevar agua a mayores distancias, que no están necesariamente vinculadas a estructuras de hábitat, sino,  probablemente  destinadas  a abastecer actividades industriales. 

Así el cultivo de secano, especialmente el olivar, se convierte en la producción básica del territorio aurgitano desde época Julio – Claudia, siendo las almazaras casi las únicas edificaciones que se reconocen en el territorio fuera de los limites del asentamiento indígena de Aurgi. La mayor almazara hasta ahora descubierta se sitúa en el extremo norte de Marroquíes Bajos. Se ubica en una reducida superficie situada en la cima de una pequeña elevación de unos 10 metros de altura. En su parte occidental se estableció un enorme edificio que contiene las estructuras y dependencias de elaboración de aceite. Dicho edificio es de planta rectangular de unos 35 metros de este a oeste y unos 6,2 metros de norte a sur. Debía de tener dos naves paralelas de similares proporciones. La excavación en extensión ha permitido comprobar que la superficie construida ocuparía un espacio de unos 500 metros cuadrados, sólo para acoger las estructuras de prensado y molturación de aceituna. A esto habría que añadir otras edificaciones que acogerían dependencias administrativas, almacenes, talleres. 

02 pa 003Sarcófago paleocristiano de Martos (Jaén)

La construcción, en la que se reconocen claros signos de arquitectura de cierta calidad se realizó para acoger las instalaciones necesarias para un complejo productor de aceite de oliva, cuya prueba más evidente es la localización a lo largo de la nave conservada de seis piedras de contrapeso para prensas de aceitunas del tipo de viga. Para poder instalar el sistema de prense se practicaron a lo largo de la nave un total de seis fosas que acogen igual número de contrapesos.

La villa romana de Los Robles es una edificación de l siglo II de nuestra Era situada en el extremo norte de Marroquíes Bajos, y donde, a principios de 2006, se han encontrado una serie de esculturas en mármol: Una cabeza de mujer a tamaño natural y otras de Venus Diana y Priapo en formato pequeño. Las esculturas estuvieron situadas alrededor de una piscina, dentro de un patio porticado decorado con estuco y pavimentado con mosaicos de motivos geométricos.

El edificio que contiene las esculturas parece funcionar como un “larario”, pero con peculiaridades notables. Un larario es un espacio reservado dentro de la casa, donde radica el culto doméstico. Junto a los lares existen otras divinidades domésticas, los penates, que están relacionados con las provisiones y el abastecimiento. Tal vez se trate de un edificio entero concebido para este tipo de culto, de hecho el único espacio vinculado físicamente al peristilo es un almacén lleno de grandes tinajas.

Las fechaciones, por los mosaicos y algunas de las esculturas, apuntan a un momento fundacional a mediados del s. II, y por la última moneda fechada que se incorpora a las ofrendas, acuñada en el año 292, debemos pensar que el edificio se clausura a raíz del edicto de Milán en el 311, que recordemos aun no hacía del cristianismo la religión oficial del estado romano, sino que simplemente daba libertad de culto. Las esculturas se destruyen y el edificio se cierra a principios del s. IV, y algún tiempo después se produce una verdadera demolición, cuando parte de ese edificio va a ser ocupada por un edificio de planta basilical y asociadas a ese edificio excavadas varias tumbas. Según el arqueólogo Marcelo Castro en esa planta basilical tendría origen el cristianismo en Jaén.

De la cultura visigoda quedan en Jaén: El Cenobio de Valdecanales, eremitario del S.VI d.n.e., formado por dos cuevas. En la más grande se excavaron altares y nichos. Pero lo más sugestivo del eremitario es la serie de arcadas esculpidas en su fachada, alisada en la piedra natural, con la clásica decoración de palmetas. El yacimiento de Cerro Salido, en  la sede episcopal de La Guardia. Los Morrones de Lopera. La necrópolis de Peal de Becerro. El sarcófago de Arjonilla. 

02 pa 004Sarcófago de Arjonilla (Jaén)

Nuestro territorio fue bañado por la cultura Andalusí, que ha dejado unos testimonios extraordinarios: fortalezas, como la de Baños de la Encina; baños públicos como los de Yayyan. Restos de mezquitas, como el alminar y el patio de las abluciones de la parroquia de La  Magdalena de Jaén. Restos importantísimos de murallas y torreones en Jaén y en Segura de la Sierra. Hay que resaltar la gran necrópolis, descubierta recientemente en Marroquíes Bajos, en terrenos destinados a la Ciudad de la Justicia.

Como consecuencia del progresivo avance cristiano durante la época medieval se conserva el sitio histórico de “la batalla de las Navas de Tolosa” y la iglesia románica de Santa Cruz de Baeza.

El patrimonio arqueológico es parte de los bienes que hemos heredado de nuestros antepasados y que tenemos la obligación de transmitir a nuestros descendientes. Somos depositarios de un patrimonio del que sólo podemos disponer para dirigirlo a un fin: mantenerlo, mejorarlo y transmitirlo.

La arqueología es la parte de la Historia que más se ocupa de los que no tienen voz, porque intenta registrar la cotidianidad, los modos de vida. Por eso tenemos que ser conscientes de que preservar el patrimonio arqueológico es preservar la memoria de las personas que es, en su conjunto, mucho más rica e interesante que las crónicas de los personajes.

En contra de las palabras del político italiano Giulio Andreoti “bienaventurados los pueblos que no tienen patrimonio”, hay que manifestar con rotundidad que el Patrimonio puesto al servicio de la sociedad y de la economía de la provincia, puede ser un factor de primera categoría dentro de un plan estratégico de desarrollo de la misma, ya que genera riqueza y vértebra el territorio provincial.

 

Para conocer los restos conservados: Museo Arqueológico de Jaén

 

 

 

 

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