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5Reconstrucción de una pira funeraria (Dibujo:Victorino Mayoral).El ritual utilizado en el cementerio de la fase principal del poblamiento de Los Castellones es el de cremación, característico de las necrópolis ibéricas de la Alta Andalucía. En el caso de la necrópolis de Los Castellones contamos con un elemento importante para la reconstrucción del ritual funerario, y que no es habitual el poderlo documentar en las necrópolis ibéricas cono son las estructuras donde se efectuaba la cremación del cadáver denominados "ustrina" y que podemos referirnos a ellos con el término de "quemaderos" En el caso de Los Castellones tenemos documentado al menos 10 de estas estructuras, consistentes en fosas ovales de poca profundidad sobre las que se construía una pira, a base de troncos de pino y fresno cortados longitudinalmente y entremezclados con distintos tipos de arbustos que facilitarían la combustión, sobre la que se depositaba el cadáver. Una vez concluida la combustión de la pira, se recogían los fragmentos de huesos quemados de mayor tamaño y algunos de los objetos personales que acompañaban al difunto y que también eran sometidos a la acción del fuego, para depositarlos por lo general en el interior de un recipiente cerámico que se convertía en urna funeraria.

El tipo de selección de los materiales dependía en parte de una serie de circunstancias que podían cambiar en cada caso. El estudio por un lado de los restos encontrados en las urnas funerarias, y de los restos encontrados en algunos de los quemaderos, permiten reconstruir un tipo de selección inmediata a que la pira se apagase y en la que por lo tanto las cenizas y los restos de la cremación estaban todavía calientes. Esta circunstancia se deduce de que la mayoría de los fragmentos óseos son de tamaño grande y mediano, fáciles de coger sin remover las cenizas, y la aparición de desconchones en el interior de las urnas donde se depositaban los restos óseos debidos al choque térmico de los mismos que se depositaban todavía calientes. También en el interior de los quemaderos, el hallazgo de abundantes fragmentos óseos, cerámicos y metálicos de pequeño tamaño apoya la interpretación de una selección de los restos de mayor tamaño y que no se esperaba a que se enfriaran los restos de la pira para depositarlos en la tumba. Un caso que permite confirmar esta hipótesis del comportamiento durante las ceremonias funerarias procede de un quemadero en el que se encontró un volumen importante de pequeños remaches de bronce, botones repujados con plata sobredorada, apliques rectangulares yen forma de bellota también en bronce repujado con plata sobredorada, que debieron pertenecer a un tipo de vestidura con la que vistieron el cadáver, que en vida debía presentar un aspecto magnífico con un vestido que brillaría bajo los rayos del sol. El pequeño tamaño de los apliques metálicos del vestido hizo que quedaran bajo la capa
de cenizas y al estar estas todavía demasiado calientes no fueron recogidos para ser depositados en la urna funeraria, y quedaron en el quemadero.

Una vez recogidos los restos quemados del difunto en el interior de la urna cerámica, esta se depositaba en el interior de la tumba junto con otros elementos de ajuar y recipientes cerámicos que posiblemente contenían ofrendas de tipo alimenticio. Las tumbas encontradas en la necrópolis de Los Castellones corresponden a los siguientes tipos:
1.- Hoyo sencillo o calzado con piedras, que sirven de sostén a la urna cineraria.
2.- Cista de adobes y/o yeso.
3.- Recinto de adobes, piedra y cal, caso Intermedio entre la cista antes descrita y el empedrado tumular que describimos en el número 5.
4.- Fosa de adobe o mampostería con cubierta de losas o madera. Su planta es cuadrada o rectangular. En ocasiones pueden presentar pasillo de paso enfoscados con yeso.
5 - Empedrado tumular. Sepulturas de planta cuadrada, que levantan un alzado de adobes sobre una plataforma de piedras. El espacio interior se divide en dos alturas, depositando la urna cineraria en el escalón más alto que se suele localizar en el lado oriental de la tumba y el resto del ajuar en el inferior en el lado occidental, por lo que repiten internamente la orientación de las tumbas en el exterior. Suelen tener un revestimiento de yeso en ocasiones pintado de rojo.
6.- Cámaras con puerta de acceso: Las construcciones más elaboradas recuerdan habitaciones, construidas a base de mampostería con las paredes enfocadas de yeso y que presentan una decoración de tipo vegetal como una cenefa en el sector Inferior de las paredes en contacto con el suelo, accediéndose al Interior mediante puertas y escalones.

6Reconstrucción del enterramiento en la cámara funeraria (Dibujo: Victorino Mayoral).Los trabajos sobre los distintos tipos de tumbas, han permitido comprobar a partir de los restos óseos depositados en las urnas de una misma sepultura, que se trata siempre de individuos distintos. Si a esto unimos que Fernández Chicarro en sus cuadernos de campo refleja en algunas tumbas la existencia de varias urnas "cinerarias" que distíngue del resto de recipientes del ajuar, obtenemos un registro funerario en el que hay más personas enterradas junto a otra u otras que tumbas individuales. Esta característica cobra una gran Importancia en el análisis funerario, debiendo valorarse aspectos como las asociaciones familiares o las muertes simultáneas en algunos casos.

En la lectura jerárquica que proponemos para esta necrópolis, en lo que se refiere al comportamiento del ajuar, no existen pautas que discriminen unos grupos de ajuar frente a otros, y si bien aparece una tendencia que asocia armas y cerámica ática con tumbas dobles o múltiples no siempre sucede así. En cuanto a la valoración del ajuar, al no existir una conducta normalizada se han estudiado los objetos acumulados en cada sepultura, lo que da una visión sin cortes bruscos, entre los enterramientos más sencillos y los más complejos o de mayor riqueza. La existencia de varios individuos en una misma tumba sesga esta primera lectura, ya que la acumulación de elementos de ajuar de cada uno de los enterramientos en la misma tumba, hace destacar las tumbas múltiples. La división del número de elementos por el número de individuos de cada enterramiento nos da una visión en la que se hace más evidente la diferencia entre los ajuares con menos elementos y dos tumbas individuales caracterizadas por su poder de acumulación.

Otro aspecto a tener en cuenta son las agrupaciones de tumbas dentro de una misma fase, como las que presentan una nueva estructura constructiva de planta rectangular de mampostería y/o adobes, cerrada con losas documentadas en los primeros trabajos en Mayo de 1955. Sus ajuares son bastante homogéneos, destacando las tumbas E y G por tratarse de enterramientos múltiples con 4 y 2 urnas cinerarias respectivamente mientras el resto parecen ser individuales. No se han conservado los restos antropológicos correspondientes a estas tumbas, pero es bastante probable, teniendo en cuenta las características de los ajuares, que se trate de personas relacionadas con veces con equipos muy completos, están presentes en casi todas ellas. El posible carácter familiar de estas tumbas, también se ha podido indicar para las documentadas en otras campañas, en las que la posibilidad de determinar si se trata de enterramientos simultáneos o sucesivos depende de la evaluación de distintos factores.

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