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DAMA IBERICA DE TORRES: UNA IMAGEN DE LA ARISTOCRACIA

Autores:

Mª Luisa de la Bandera Romero. Universidad de Sevilla. 

Pedro Molina Poyato. Museo Provincial de Jaén.

Fuente: Anales de Prehistoria y arqueología, n° 17-18, 2001/2002, páginas. 177-188.

Resumen:
En el presente artículo damos a conocer una escultura ibérica que se expone en el Museo Provincial de Jaén procedente de Cerro Alcalá (Torres, Jaén). Hacemos su análisis arqueológico y valoración como imagen representativa de la sociedad ibérica del Alto Guadalquivir de los siglos V- IV a. C.

Palabras claves: ibérico, escultura, iconografía, vestimenta, collares

Summary:
This article dcscribe an Iberian figure, kept at the Provincial Museum of Jaén, that comes from Cerro Alcalá, located wilhin the jurisdiction of Torres. Jaén. In it an arqueological anlysis is done and likewise a valuation of the figure as representative of the Iberian society in the high course of the Guadalquivir river of the V-lVth centuries b. C.

Keywords: ibérico, statue. sculpture, vestment, necklace.

I Introducción.

No sabemos hasta que punto puede resultar un tanto pretencioso intentar atraer la atención del lector con un titulo cuyas connotaciones sociales van más allá de un simple objeto arqueológico y que puede resultar un tanto viciado en la literatura de la protohistoria peninsular. Pero no es nuestra intención dar respuesta sino exponer algunas consideraciones para que se sumen a los distintos planteamientos que sobre la sociedad ibérica y sus estructuras sociales se vienen abordando en las últimas décadas, desde diversas perspectivas, en las investigaciones del mundo ibérico. Las bases de éstas abarcan un campo tan dilatado como son las fuentes materiales; desde los contextos arqueológicos bien fechados de algunas necrópolis (Blánquez: 1990), los ajuares (Quesada, 1992, Quesada, 1989) y los monumentos funerarios (Almagro,1983, 275, 278), a la escultura (Bendala, 1994; Blánquez, 1996); o desde la iconografía (Olmos, 1992, p. 8; 1996, p. 78; Aranegui, 1996; Chapa y Madrigal, 1997) analizada con nuevos enfoques a partir de los cuales abordar una lectura social. Siguiendo esta línea, el presente trabajo quiere ser una aportación al catálogo iconográfico ibérico, y a la caracterización de la escultura en la región oretana; así como exponer algunas consideraciones que enriquezcan el conocimiento de la mujer en la sociedad ibérica. De esta manera, aunque modesta, nos adherimos al merecido homenaje que se rinde desde este volumen a D. Emeterio Cuadrado, no solo como investigador incansable, sino como persona, siempre dispuesto a cualquiera ayuda o petición.

II. Biografía de un pieza de museo (Láminas. I)

En la sala de Ibérico del Museo Provincial de Jaén se expone una escultura femenina acéfala y de cuerpo incompleto, registrada con el n° 2817 y de 64 cm. de alto, 45 cm. de ancho y 27 cm, de grosor, de procedencia conocida y contexto desconocido. La figura ha sido reconstruida a partir de dos grandes fragmentos esculpidos donados al Museo, Uno de ellos es la parte frontal, constituida por torso, hombro, brazo y costado derechos hasta más debajo de la cadera, que ingresó en el Museo el 31 de Noviembre de 1992 y cuyo donante comunicó que procedía del yacimiento de Cerro Alcalá (Torres/ Jimena). El otro es la parte que corresponde a la espalda y al brazo izquierdo, que ingresó en Abril de 1994. El lugar de procedencia, que se les atribuye, es un asentamiento íbero -romano (Cerro Alcalá) emplazado sobre una colina próxima al río Torres, afluente del Guadalquivir por su izquierda, cuyo perímetro de ocupación se delimita entre los términos municipales de Jimena y Torres1 (fig. 1). Es un yacimiento bastante deteriorado debido a encontrarse visible, prácticamente en superficie, y a los continuos expolios sufridos. Su ocupación arranca desde el Bronce Final hasta época romana, ubicándose aquí en periodo romano la ciudad privilegiada de OSSIGI LATONIUM2. En 1986 se prospectó todo el cerro y se realizó una intervención arqueológica que documentó una necrópolis del Ibérico Pleno fechada en los primeros años del siglo IV a. C. (Negueruela y P. Rodríguez, 1986: 391), junto con materiales cerámicos y de metal; pero ningún registro, que sepamos, de restos escultóricos.

En Julio de 2000 por mediación de la Asociación Amigos de los Iberos se procedió a la restauración de la escultura, financiada por la Caja provincial de Ahorros de Jaén3, para su puesta en valor y poder colocarla en la exposición permanente del Museo como se muestra en la actualidad.

La restauración se llevó a cabo mediante un proceso previo de limpieza superficial de la piedra y desalación, seguido de un reforzado de las zonas de unión de los dos fragmentos mediante la incorporación de dos espigas de acero inoxidable ancladas en resina epoxídica. A continuación se reintegró con escayola la línea de fractura entre los dos fragmentos, así como la laguna existente en la parte inferior de la escultura. La reintegración de esta zona se realizó por dos razones importantes; en primer lugar, para reforzar la unión entre ambos fragmentos, y en segundo lugar para aportar integridad visual a la escultura y facilitar la lectura y contemplación de la misma. La reintegración se efectuó siguiendo el criterio diferenciador de dejarla a bajo nivel. Finalmente las zonas reintegradas se entonaron con pinturas acrílicas porque el dorso de la figura conservaba restos de color. Como paso final de la intervención se procedió a realizar una prótesis que le aportara estabilidad y permitiera su exposición. Esta prótesis está compuesta por resina epoxi y plancha de acero inoxidable de base.

III. Análisis descriptivo
La escultura representa parte de una Figura femenina en posición estante esculpida en piedra4y de bulto redondo. Le falta la cabeza, el cuello y toda la parte del hombro izquierdo, así como la zona lateral izquierda desde la cadera y ambas piernas desde más arriba de las rodillas. No obstante, y a pesar de su mutilación, se observa la calidad del trabajo El artífice ha modelado las formas del cuerpo a través del tejido con cierta armonía y volumen marcando incluso la redondez del vientre, como se observa en el perfil (lámina. 1).

La figura aparece vestida y adornada con joyas y, aunque le faltan la cabeza y las manos, puede ser encuadrada dentro de la plástica ibérica en el grupo de las clasificadas tradicionalmente como “Damas”, por relación con la primera conocida de la serie, la Dama de Elche; término que se ha “institucionalizado” de tal manera que sería un atrevimiento hacer referencias a ellas con otra clasificación, quizás más adecuada, entre las propuestas por una lectura de la posible función social (Bendala, 1994, p. 93; Aranegui, 1996, p. 107; Olmos, 1992a). Debido a ello, en este análisis intentamos hacer una lectura doble: una puramente descriptiva, y otra desde su valor representativo o función social.

III.1 El atuendo: Túnica y mantos.
Se puede distinguir un atuendo compuesto por una túnica interior, sobre la que se dispone un manto sujeto al hombro y, cubriendo toda la figura, un manto largo o velo.
La túnica no está determinada porque la zona del cuello está cortada por la fractura. No obstante su existencia viene dada por las prendas que la cubren, en cuyo caso, si atendemos a lo conocido en la plástica ibérica en general, podría tratarse de la túnica recta lisa con escote circular u otra de sus variantes (Bandera, 1977, p.257-259)5. Sobre la túnica lleva un manto ligero sujeto al hombro izquierdo con un ancho doblez que está indicado mediante un plano en resalte delimitado por dos rebordes suaves inclinados y paralelos entre sí. Es una variante del manto rectangular de dimensiones medianas (Bandera, 1977, p.274, 276, fig. 31,32), que en la escultura en piedra no está muy representado. Sin apreciarse doblez, aparte del de la Dama de Elche, lo vemos en un busto del Cerro de los Santos (MAN n° 7604), en un busto de la necrópolis del Cigarralejo (Castelo, 1990, p. 35, nº 1, figs. 1; p. 37, nº 2, fig.2: Ídem. 1995, p.338, fig 94j6y en otro de la necrópolis de Verdolay (Castelo, 1995, fig. 94h). La mayor representación podemos observarla .en los bronces figurados de los santuarios oretanos de Despeñaperros (Jaén), y en general asociados a tejidos finos, galones rematando los bordes tanto del manto como los de la túnica (lámina. 6, 7)7y, en algunos casos, con volantes en los bajos de la prenda (Bandera, 1987, pp. 274, 282, figs.) 14,16-17"). Finalmente un manto o velo, sin duda largo hasta los pies, cubre la figura desde los hombros cayendo a lo largo de los costados. Al faltar la cabeza y el resto del cuerpo no podemos asegurar a que tipo corresponda, pero analizando la representación de los pliegues y la manera de recogerse en los brazos y descubrir el cuerpo, podemos pensar en un manto rectangular mediano o pequeño, forma simple muy representada en toda la plástica, o bien en un velo cuya forma o dimensiones se escapa a la observación por faltar la mitad inferior (Bandera, 1977, p. 272, y 282)8.

III.2. Las joyas: los collares
Sobre el pecho se distingue un conjunto de tres collares. Los dos más próximos al cuello están formados por un una serie de colgantes ensartados a un cordón o alambre metálico El primero ensartada un conjunto de tres colgantes en forma de “U”9, de los que se conserva parte de dos, y dos de forma piriforme visible hoy sólo la mitad inferior de uno. El segundo collar es semejante en composición al anterior pero tendría un total de cinco colgantes en “U”, conservados tres y parte de otro, y cuatro piriformes, de los que se conservan tres. El tercer collar es un torques sogueado, liso, que descansa sobre el manto interior (lámina. 1). Similares collares con colgantes en “U” lucen las Damas de Elche (García y Bellido, 1942), de Baza (Presedo, 1973) y la de Cabezo Lucero (Llobregat y Jodin,1990, p. 113, lámina. III), pero ninguno son iguales por la alternancia y combinación de elementos. La dama de Elche luce un gran collar de cuentas de las que penden unos colgantes en “U”10, bajo dos hitos de cuentas de barrilete, gallonadas, en los que se engarzan colgantes anforillas; en uno seis y en el otro una. La combinación se repite en la dama de Baza con un collar de colgantes en “U” y otro de colgantes anforillas, ensartado con cuentas (lámina. 2)11, además de tres gargantillas. Pero los dos collares de la dama de Cabezo Lucero únicamente están formados por colgantes en “U”, eso sí, debajo de dos collares de cuentas (lámina. 3). Este tipo de collar se repite en una escultura del Cerro de los Santos (lámina. 4) cubierta con gran manto de botón y tocado de grandes discos como los de la dama de Elche (Bandera, 1978, p. 419, lámina. XVII). Entre las figurillas de bronces vemos los colgantes ensartados de la misma manera cayendo sobre el pecho o alrededor del cuello y, como caso único, destacamos el conjunto de collares de la dama de Castellar de Santisteban del M, Barcelona (Lantier, 1917, p. 89, nº 858) que luce la combinación de dos collares, uno con gran colgante en “U” entre otros piriforme, y un torques sogueado (lámina. 5)12, que sin duda están cargados de intencionalidad dada su proporción con las dimensiones de la figurilla. Aunque hemos definido estos colgantes como piriformes, bien pudieran ser flores cerradas, pero en los dos casos sus prototipos se encuentran en la producción de orfebrería fenicia y orientalizante.

Los paralelos al collar, torques sogueado, son muy abundantes en toda la iconografía ibérica. Se representan en figuras femeninas y masculinas indistintamente y en número variable de uno hasta tres (Bandera, 1978, p. 421; Ruiz Bremón, 1989, p. 139). En los exvotos de bronce el torques está muy asociado al típico atuendo ibérico de alto tocado y discos laterales, posiblemente “de moda” entre la sociedad ibérica en el siglo IV a. C.


Coordenadas UTM VG 520878, hoja 926 del Mapa del Servicio Geográfico del Ejercito. Se han realizado dos campañas arqueológicas, en el Proyecto "Cerro Alcalá", dirigido por L Negueruela y P. Rodríguez y otras prospecciones por estudiantes universitarios, entre otros M. A. Lagunas Navidad

En el CILA III tomo 7, pp. 373ss (J. González) OSSIGI LATONIUM se sitúa en Mancha Real. Pensamos que se toma esta localización atendiendo al centro de Mancha Real como distrito judicial, pues según las demarcaciones municipales pertenece a Torres, una zona del yacimiento, y otra al de Jimena

La restauración corrió a cargo de la Empresa Taller de Restauración del Patrimonio S. A.

La piedra no se ha analizado, pero se trató de una caliza de la zona. Por comentarios de los vecinos de
Torres, se trata de una piedra de canteras de los alrededores, pero no se ha contrastado esta información.

Corresponde al tipo la, de las túnicas lisas. La misma es visible en la Dama de Elche, la de Baza, en las esculturas del Cerro de los Santos (MAN n° 7707,7717,17348,7616, como pieza única), las de El Cijarralejo n° 4,5,8„9,10; y entre los exvotos de broce, donde predominan las de escote en uve

Colección E. Cuadrado, n° invt. 1029

Estos mantos son comunes a mujeres y hombres, los cuales lo sujetan al hombro derecho, por ello creemos que algunos bronces están erróneamente identificados como masculinos, porque llevan vestimenta femenina (Álvarez Osorio, 1941, n° 8 Nicolini, 1977, nº 18 y 20 Prados, 1992, nº 186 187) Una posible interpretación es que son "sacerdotes- mujeres", de una determinada casta cuyo distintivo sería la tonsura, como en los hombres porque tendrían un papel similar a ellos en determinados rituales. Las variantes de los mantos en: Nicolini, 1969; Prados, 1988, p. 182,con tipología a partir de los tocados.

El velo creemos que es una pieza importante para una lectura social, pero en la sociedad iberica, como en todas las sociedades antiguas, el uso del manto, por falta del velo, cubria las mismas necesidades sociales. Ademas el uso de un manto interior presupone que colocar sobre él otra prenda para ciertas acciones, eligiendo velo o manto estaría condicionada la elección a diversos factores: climaticos (un manto puede ser de tejido fino -¿velo?- o de tejido más grueso, manto como tal, rango social o económico, etc. 

Hemos optado por esta definición por diferenciarlo de los estuches portador de amuleto como ta, de tos que deriva y conserva el perfil, según se determina en piezas de orfebrería, estos colgantes

10 Para el uso de cuentas de collar ver el trabajo de E. Ruano. 2000. Madrid

11 Nosotros interpretamos que no son anforillas como las de Elche, sino colgantes piriformes, de cuello y suspensión cilíndrica trasversal, de tradición oriental como los que se encuentran en los ajuares de Trayamar, tumba 9 de La Joya (Huelva), o de Baiao (Nicolini, 1990, vol. 2, lámina 119,130),

12 En Bandera, 1987, pp. 419 a 422, figs. 27 a 35, la relación de bronces con collares de colgantes alargados en sus distintas variantes.

13 Procedentes de un área de posible significación funeraria El perfil es en “U”, pero los esquemas temáticos distintos.

 

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