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EL ARTE ÍBERO

Autores: Arturo Ruiz, Manuel Molinos
Fuente: Minerva. Revista del Círculo de Bellas Artes, nº 43, abril, 2000

Arte Íbero
El Santuario heroico del Cerro del Pajarillo de Huelma (Jaén) es el gran hallazgo del fin del milenio y de un siglo de Historia de la Cultura Ibérica, desde que en 1897 apareciera la Dama de Elche. Ahora, el Círculo, en colaboración con el Museo de Jaén, exhibe este extraordinario y único conjunto escultórico.

Cuando apenas comenzaba el siglo IV a.n.c. En Sierra Mágina. En una de las puertas que abren al valle alto del río Guadalquivir, el príncipe de una ciudad de nombre desconocido, pero a cuyas ruinas hoy las gentes de la Loma llaman Úbeda la Vieja, levantó un monumento a un héroe. Lo hizo construir en el punto en que varios arroyos daban forma al río Jandulilla, en un lugar que en tiempos antiguos fue paisaje de lago entre encinas y pinos, del que aún quedan restos en el relieve inmediato de las montañas de Mágina y los métodos arqueológicos confirman por fragmentos de carbones y polen escondidos en la tierra. El príncipe de Úbeda la Vieja o de Salaria, nombre con el que conocieron la ciudad los romanos, quiso con esta obra dar sus señas de identidad a la tierra regada por el río y se señor del camino que hacía llegar a los demás príncipes del Guadalquivir recipientes atenienses pintados con figuras rojas, que contaban historias de fiestas del vino o de héroes triunfantes.

Dispuso el príncipe que en el monumento se erigieran en la ladera de una colina, junto a un lago, para que fuera visto por quienes tenían que tomar el camino marcado por el río para llegar al Guadalquivir y que este fuera una gran torre, construida al modo tradicional, con revoco y talud y embutida en un frente murario, de mampostería muy cuidada, que como un escenario creaba la falsa imagen de una ciudad. Un sistema de podio y escaleras permitía ascender y cruzar el monumento de abajo a arriba, tras atravesar un área ritual de ofrendas, dispuesta delante de la torre, que extenderían el olor perfumado de plantas mediterráneas por todo el entorno. Y sobre la torre ordenó que se colocaran las imágenes ordenadas que narraban la historia del héroe.

Se sabía ya, desde 1934, que el el Cortijo del Pajarillo en Huelma (Jaén), había esculturas íberas. Entonces fuel el hallazgo casual del fragmento de una cabeza de grifo y un león, que fueron depositados en el Museo Provincial de Jaén, pero en enero de 1994, los hechos se precipitaron y nuevos hallazgos hicieron tomar la decisión a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de intervenir en el sitio. Se trataba de otra escultura de león y, junto a ella, de la de un hombre, vestido al modo heroico con túnica corta con filete cruzado en el cuello y grabas en las piernas, que envolvía el manto en su brazo izquierdo al tiempo que con la mano derecha desenfundaba la falcata ibera. Es la talla de tan excelente factura, que se llegó a captar sensorialmente la calidad de la lana de sus vestidos y de tan extraordinario detallismo, que se precisa la técnica empleada para realizar los lazos de las cintas que amarran el cinturón del personaje a su cuerpo y ajustan a él la vaina de la espada. El hallazgo abrió el proceso de excavación a un equipo interuniversitario dirigido por nosotros, T. Chapa y J. Pereira del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén y de las Universidades Complutense de Madrid y de Castilla-La Mancha. Y fueron sus herramientas las que con nuevos hallazgos completaron el resto de los personajes de la escena, pues dieron a la luz una enorme cabeza de lobo, rodeada de otros fragmentos escultóricos, entre los que destacaban una nueva cabeza de grifo y el cuerpo desnudo de un joven.

El grupo ha permitido proponer una representación del discurso narrativo que el príncipe de Úbeda la Vieja quiso mostrar a quienes se aproximaran a su tierra. No se sabe si se trataba de él mismo o de alguno de sus antepasados, el caso es que un héroe se enfrentaba a una fiera salvaje, un lobo, en presencia de sus animales protectores, leones y grifos, que le dieron fuerza cuando siendo joven se enfrentó a ellos en los ritos de iniciación y ante un joven, tendido a los pies del lobo, que pudo ser el adolescente al que el héroe pretendía salvar o incluso un desdoblamiento del mismo héroe antes de realizar el rito de paso. Mito mediterráneo de camino que ha de abrirse contra la obscuridad de lo desconocido y de lo salvaje. Mito de colonización de territorios ignotos, que Teseo vivió en Creta frente al Minotauro, Eutimos, en Temesa, ante un hombre transmutado en lobo o Herakles en su duodécimo trabajo, en lo que cabe distinguir como la mejor expresión de esta historia, cuando en la entrada del infierno robó al propio guardián de su puerta, el perro Cerberos de tres cabezas.

Arturo Ruiz y Manuel Molinos son comisarios de la exposición.

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN VIRTUAL DE LOS IBEROS

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