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PEAL Y LOS IBEROS

Autores: Arturo Ruiz, Manuel Molinos

Fuente: La Farola, Ayuntamiento de Peal de Becerro, agosto, 2001, págs. 12-14. 

Centro Andaluz de Arqueología Ibérica-Universidad de Jaén.

La vinculación de cualquier lugar de la geografía de Jaén con la arqueología ibérica no es privilegio exclusivo de ningún pueblo o ciudad de la provincia. La abundancia de restos ibéricos en esta zona de la Alta Andalucía es de tal magnitud que las cifras apabullan por sí mismas: más de seiscientos asentamientos localizados hasta el momento. Pero si valoramos la frecuencia espacial de aquellos restos y su importancia desde el punto de vista patrimonial y del conocimiento de la historia de los iberos, sin duda Peal de Becerro ocupa un lugar excepcional.

Tugia y los iberos:
1El punto de partida de esta relevancia de Peal en el marco de la Arqueología Ibérica es sin duda el papel que desde el siglo V a. de C., posiblemente desde algo antes, alcanzó Tugia, un centro de la etnia mastiena clave en el control de las rutas que a través del Guadiana Menor ponían la Alta Andalucía en contacto con la costa levantina y Almería. Entre el siglo V y el II a. de C. la ciudad se convirtió en una de las más importantes de la zona. Se trataba de un oppidum, una ciudad fortificada vinculada al momento de pleno desarrollo de la aristocracia ibera en el alto Valle del Guadalquivir que se configuró en la ladera de un alto promontorio que dominaba las fértiles tierras que regaba el rio Toya. Y aunque no conocemos apenas nada de su estructura urbana dado queno se han realizado trabajos de excavación extensiva en el lugar, la abundancia y variedad de la cultura material que se localiza en el lugar, así como la información que nos proporcionan las fuentes documentales, aseguran la importancia del lugar en la Historia de los Iberos. Esta importancia aumentó considerablemente durante el siglo IV a. de C. cuando el asentamiento, al igual que otros de la Alta Andalucía, como Úbeda la Vieja en el vecino valle del Jandulilla, o Castellones de Ceal en el Guadiana Menor, se convirtió en uno de los puntos neurálgicos de la entrada de los productos cerámicos griegos al Valle del Guadalquivir.

2A partir del siglo III la capacidad estratégica del lugar parece decaer desde el punto de vista de su papel en las comunicaciones aunque seguirá citándose en el Itinerario de Antonino, como un lugar estratégico en la vía Cástulo a Urci. En cualquier lugar la intensidad de la ocupación del entorno alcanzó a partir de ese siglo un nivel extraordinario tal y como han podido demostrar los recientes trabajos que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica han desarrollado en la zona. Varias decenas de pequeños asentamientos agrícolas localizados en el valle del río Toya así lo testifican. En esas fechas Tugia debió de ser un centro oretano posiblemente en estrecha vinculación con Cástulo, uno de aquellos oppida, gobernados por el régulo Culchas, que tanto protagonismo alcanzaron en el desarrollo de la II Guerra Púnica y en los primeros años del siglo II a. de C.

Peal y la Cámara de Toya

Frente a Tugia, al otro lado del río, en un lugar llamado desde antiguo el Cerro del Ahorcado, junto a la aldea de Toya, se localiza una pequeña colina en cuya cúspide se situó una necrópolis de incineración presidida por una extraordinaria cámara sepulcral, la más monumental y mejor conservada de la que ha proporcionado la Arqueología ibérica. Lamentablemente no conocemos la estructura de la propia necrópolis que habría sido pieza clave en la explicación del elemento singular que constituye la propia cámara, sin duda uno de los mejores ejemplos de la arquitectura ibérica. Su estructura arquitectónica tienen planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, las dos laterales subdivididas en dos espacios cada una de ellas, el primero a modo de antecámara es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción se colocaron sin ayuda de grapas o mortero, es decir, van montados en seco. La cubierta se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales. Bancos corridos a lo largo de las paredes y hornacinas en los paramentos verticales contenían un riquísimo ajuar con cerámicas ibéricas y cantidad, el papel del grupo que se enterró en la cámara, sin duda en príncipe ibérico de la vecina Tugia y su familia. Un linaje que además tenía una historia dilatada en el tiempo como recientemente se ha encargado de demostrar otro acontecimiento arqueológico de gran relevancia; el descubrimiento de una segunda cámara que viene a enriquecer el Patrimonio de Peal pero también el conocimiento sobre el proceso de formaicón y desarrollo de los grupos aristocráticos ibéricos.

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La cámara de Hornos de Peal
Si la cámara de Toya vino a significar, tras su descubrimiento por el “Pernazas” en los primeros años del siglo XX, la entrada de Peal en la Historia de la Arqueología Ibérica, a finales del último año del siglo otro descubrimiento, ha venido a consolidar esa posición de privilegio. En el Cerrillo de la Compañía, frente a Hornos de Peal fue descubierta una segunda cámara con características bien distintas a las de la primera. Además la decidida intervención de las autoridades municipales del Peal y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, hizo posible que lo que se inició como un expolio acabara convirtiéndose en un hito de la arqueología ibérica de Jaén.
5La cámara, aun en fase de estudio por parte del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica que en el 2001 se hizo cargo de los trabajos de excavación extensiva y del estudio de los materiales arqueológicos, consiste en un hipogeo excavado en la roca natural, con una estructura de tambor perfectamente circular al exterior y con una cámara excavada en un lateral. Esta cámara, de casi cuatro metros de longitud, consta de un pasillo de acceso desde el que tras una estructura adintelada se accede a la cámara propiamente dicha. En su interior un pequeño banco corrido situado en un lateral sirvió para colocar el ajuar de varios incinerados cuyas cenizas se colocaron en unas cerámicas situadas al fondo de la estructura. Estas urnas, decoradas profusamente con motivos geométricos en negro y rojo, atestiguan un cronología que debe situarse en un momento final del siglo VI a. de C. o los primeros momentos del s. V.

En la actualidad se están realizando diferentes estudios, análisis ceramológicos, evaluación del entorno medioambiental en que se produjo en enterramiento, análisis químicos o incluso estudios sobre la paleodieta de los enterrados en la cámara y sobre sus características antropológicas. Sin duda, cuando finalicen los estudios y sean presentados en Peal, se habrá dado un nuevo e importante paso en la reconstrucción de la Historia de los Iberos de la Alta Andalucía.

Peal, las cámaras y el Viaje al Tiempo de los Iberos

En el Proyecto Viaje al Tiempo de los Iberos patrocinado por la Diputación Provincial de Jaén con la colaboración del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, de la Universidad de Jaén, los ayuntamientos implicados y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Peal aparece incluido como una de las paradas de lo que quiere ser un viaje cultural pero también un recurso económico de primera importancia para la Provincia. Los trabajos pretenden poner en valor, en una nueva dimensión, la antigua cámara funeraria de Toya, ahora enriquecida con el nuevo hallazgo de Hornos. La monumentalidad de ambas cámaras, el papel de Tugia en la historia de la Alta Andalucía y la propia valoración del entorno serán ejes de una parada que tendrá como objetivo fundamental que el viajero pueda comprender lo que representaron los principes ibéricos, así como los fundamentos y naturaleza de su papel histórico. Seguramente aquellos príncipes tugienses cumplan ahora un nuevo y relevante papel en la Historia de Peal: servir para generar riqueza en los inicios de un nuevo milenio.

 

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